Extractos de All souls, Brenda Marie Osbey

Traducción de matthias molina osorio

La poesía de Brenda Marie Osbey es catártica. Esta autora afroamericana, nativa de Nueva Orleans, Luisiana, nos lleva verso por verso a revivir la trágica y sangrienta historia del sur de Estados Unidos, con una voz que narra desde afuera, sin recelo ni odiosidad, como un fantasma que contiene la potencia de sus ancestros africanos y nativos americanos. Es por eso que All Souls, el libro origen de estos tres poemas seleccionados, se asemeja tanto a una recopilación de fotografías, porque parece que cada una nos conecta con un momento concreto, una familia, un lugar, un encuentro de culturas, pero cuando se logran apreciar todas las imágenes juntas, podemos descubrir un pasado poco conocido, que lleva la carga de etnias olvidadas y verdades ocultas. Osbey, poeta laureada y ensayista bilingüe, con una claridad visionaria, logra unir el origen con la espiritualidad de las personas que encarnan cada uno de sus versos.


Para Charles H. Rowell, sobre la muerte de su padre

Brenda Marie Osbey

I.

Ve a decirles que dejé mis zapatos de jardín 

las llaves de mi casa, la caja de pañuelos de mi fallecida esposa

y la vista de mis hijos 

apuntando hacia mi cara

en viejas fotografías sobre las paredes del salón

y sus voces diciendo

fue cuando 

lo vi

estaba conmigo en el campo

vimos el polvo marrón cuando cubrió la tarde

todas estas cosas:

las he dejado pasar

Me están velando 

pero todavía estoy vivo.

II.

Mi padre se mantuvo de pie en el campo esa tarde

moliendo la tierra marrón 

a través de sus dedos 

mientras lo seguía de cerca

analizaba palabras en mi cabeza

probando su sonido

en la extensa tierra vacía.

dijo algo sobre un sobrino 

Nathan o alguien.

Inhalé el humo del cigarro 

y lo vi estirar sus brazos 

en el horizonte de mis ojos 

haciendo señas sobre el terreno.

III.

Mi boca es un plano yermo de tierra

un silencio color arena

donde mis hijos se mantienen huecos

durante el desayuno 

a dos habitaciones de distancia.

Hablan sobre su madre 

y sobre el color de mi orina.

Producen unos pequeños sonidos 

erupciones a las que no estoy acostumbrado.

Mi muerte está en sus gargantas y pulmones.

Tragan saliva áspera antes de entrar en mi habitación.

Mis partes del cuerpo usadas

ya se encuentran en la tumba.

Me pregunto ¿pueden ver

como mi alma es una niebla grisácea 

reptante en la tierra fértil afuera de esta ventana

hacia la izquierda de la casa?

Pero quieren que diga algo 

porque toda mi vida 

mi nombre ha sido Josiah

IV.

Se ha acabado.

La gente me llama desde lejos.

Escribiendo cartas postales

diciendo como se debe vivir un duelo. 

No saben que los jóvenes no podemos vivir un luto

No saben que mis manos son baldes vacíos 

que se arrastran por el peso de estas piedras.

Ven como muevo mis pies uno tras otro

y frotan mi espalda como tradición funeraria

introduciéndose con palabras de pésame 

unos dicen

y hablan sobre continuar

pero es verdad,

ellos nunca han visto las nubes de polvo marrón

atravesando el rico suelo de Alabama 

sobre la tierra de mi padre.

For Charles H. Rowell, on the death of his father

I.

Go tell them i have laid down my yard shows

my house keys, my dead wife’s handkrief box 

and the sight of my children 

leaning at my face

in old photographs on the livingroom walls 

and their voices saying 

it was then 

i saw it 

he was with me in the field 

we saw the Brown dust when it covered the evening 

all of these things: 

i have laid them all by. 

They are mourning me 

but i am still a living man. 

II.

My father stood in the field that evening 

sifting the brown earth

through his turned-up fingers.

Walking a little behind him 

i was going through words in my head 

testing how they sounded 

in the empty expanse of the land. 

He said something about a nephew 

nathan or somebody

i pulled on my cigarette

and watched him stretch his arm 

across my line of vision 

motioning over the field .

III.

My mouth is in a barren plot of ground 

a sand-colored silence

where my children stand hollow

over breakfast 

two rooms away.

They discuss their mother 

and the color of my urine. 

They make these little sounds 

eruptions i am not yet used to.

My death is in their throats and lungs.

They swallow hard before entering my bedroom.

My used body parts

are already in a grave.

I wonder can they see

how my soul is a grey fog

creeping the fertile land outside this window

to the left of the house? 

but they want me to say something 

because all my life

my name has been josiah. 

IV.

It is over now. 

People are calling me long-distance.

Writing on postcards

telling me how best to grieve.

They do not know that the young do not mourn.

They do not know that my hands are empty buckets

easily weighted to the ground with such stones.

They see me move both feet in succession 

and rub my back with funeral lore.

Etherine sings about sweet peace

Other say yes

And talk of going on 

But then, 

they have never seen the brown dustclouds

rolling over the rich Alabama soil 

on my daddy’s land.


Requiem por un jefe 

All of them people dead; but in my heart, I kept it going

–Chief Tootie Montana

2.5 billones 

nos dice la ciencia 

que es el número de latidos 

en el transcurso de una vida humana común. 

Siendo que la mayoría de nosotros tiene un poco de tiempo 

para quedarse 

hasta que un día la muerte viene vestida de blanco 

vestida para matar 

provista de sólo su linterna y su velo 

y así sin más

nos vamos–

si tenemos suerte 

o si somos grandes

o estamos bendecidos. 

A veces

más allá de nosotros 

hacemos lo que es correcto y bueno para otro 

o se hace un esfuerzo 

pero al hacerlo nos resbalamos 

y dudamos 

y evitamos. 

Y así cada año más sangre joven se derrama 

junto a las sucias y analfabetas calles de la ciudad

a veces un guerrero viene 

y luego se retira 

y cuando sale 

cantamos su canción. 

Si tenemos suerte 

si somos bendecidos 

viviremos para contarlo 

como 

existe una ciudad 

donde el jefe fue un jefe real. 

Y al llegar su muerte 

el himno cobró vida. 

La leyenda se supo 

Y por catorce días la gente relató su historia 

Y por catorce días la gente cantaba 

hasta que estuviesen listos para ir al ritmo lento de la batería y el tamborilete

la corona final de oro 

y el alzamiento. 

Y cuando la tormenta cesó 

Y las canciones se transformaron en plegarías

fue simplemente demasiado hermoso para decirlo

en palabras. 

Requiem for a Chief 

All of them people dead; but in my heart, I kept it going

–Chief Tootie Montana

2.5 billion 

science tells us 

is the number of heartbeats

in the course of an ordinary human life. 

And most of us anyway have only a Little while 

to stay 

till one day death comes dressed in White 

and dressed to kill 

carrying only his lantern and his own shroud 

and just like that 

we go–

if we’re lucky

or mighty

or blessed.

Sometimes 

in spite of our selves 

we do whats right and good for one another 

or make some effort 

but like as not we slip

and falter

and shirk. 

And every year more youngbloods fall down 

along the littered and illiterate city streets 

sometimes a warrior comes 

and then he goes 

and when he goes out 

we sing his song 

if we are lucky 

and if we are blesses 

we will live to tell it 

how 

there is a city 

where the chief was a true chief 

and as son as death called him 

the chant went out. 

The wale went around 

And fourteen days the people told it 

And fourteen days the people sang 

Until they were ready enough for the slow drum and tambourine 

the final Crown of gold 

and the ligting up 

and when the storm held back 

and the songs all turned to prayer 

it was just too beautiful 

for words. 


Estudio de un nuevo tren

Me Gusta el Sonido de un Tren por la Noche 

–las advertencias que retumban 

luego el silbato largo y bajo– 

como el reconocimiento o el recelo

de un hombre viejo. 

El sonido de un tren por la noche es bueno. 

Embarga los sueños con lugares cercanos suficiente 

para ralentizarlos  

a través de montañas 

sobre caudales.

Trae el pasado resoplando de nuevo en la noche. 

Y nosotros que dormimos y soñamos 

estamos a salvo 

nuestros abuelos negros viajando incesantes la noche para lograrlo 

comprar nuestra paz 

las camas que convertimos en tan suaves 

mantas

las comidas que comemos o rehusamos al despertar 

nuestros abuelos negros viajando la noche 

cuidando nuestros sueños más felices 

hace veinte, treinta o cuarenta 

años o algo así. 

New train study 

I like the Sound of a Train in the Night 

–the short warning blasts 

and then the long low whistle–

as an old man’s appreciation 

or disbelief. 

The sound of a train in the night is good. 

It fills the dreams with places near enough 

to be got to slowly 

through mountains 

over major waters. 

Brings the past chugging again inside the night 

and we who sleep and dream 

then are safe 

our negro grandfathers forever riding the night to make it so 

to buy our peace 

the beds we turn so softly on 

covers

the foods we eat or refuse upon awaking 

out negro grandfathers riding out the night 

making safe our merest dreams 

some twenty, thirty, forty

years or so. 

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