Esto se lee y se escucha

Javiera tapia

A lo largo del mes, le pedimos a autoras y autores que nos cuenten cuáles son sus canciones favoritas y por qué. Esta es la playlist de Maximiliano Díaz. ¡Y recuerda! Esto se lee y se escucha. 

ABBA – Dancing Queen

Pensé que si íbamos a hacer esto, tenía que comenzar a lo grande. Si miraran mis células bajo un microscopio, verían a mis mitocondrias sintetizando ATP mientras cantan ‘Dancing Queen’ como si fuera la última vez que pudieran hacerlo. Durante mi encierro pandémico llegué a la conclusión de que es mi canción favorita, absoluta, por sobre todas las canciones que he escuchado en toda mi vida. Me saca de cualquier hoyo emocional y me transporta a mundos mejores (lo que no equivale necesariamente a otros más felices). Para mí es la piedra angular del pop moderno. 

Si trabajas escribiendo sobre música, una declaración tan rotunda puede ser peligrosa. Probablemente, si tuviera que hacer esta lista muchas veces, siempre sería diferente, excepto por esta canción. Estoy segura. Siento la misma convicción ante esto que la que debería sentir una persona cuando se hace un tatuaje. 

Grimes – Flesh Without Blood

Creo que el ejercicio que hizo Grimes en Art Angels, el disco que incluye esta canción, es una lección de vida, amigues. Llevaba varias temporadas siendo adorada como reina alternativa y de pronto llega con un ramito de canciones bien cercanas al pop mainstream. Temas que podría haber escrito para cualquier otre artista pop de los masivos-masivos. Se tiró a la piscina a hacer lo que ella quería de principio a fin. Escribió todas las canciones, las produjo y ejecutó todos los instrumentos. 

Tengo una teoría que no se sostiene en absolutamente nada más que mi determinación porque así sea. Aunque solo viva en mi mente, la compartiré: las grandes canciones pueden seguir siéndolo aún cuando se las reversione, transformándose en cualquier otra cosa. Creo que eso pasa con ‘Flesh Without Blood’. O díganme que no quieren llorar con esto

Por otra parte, cuando apareció el tema que compuso para la película Suicide Squad, salió a parar los carros porque la prensa asumía que ese tema -’Medieval Warfare’- hablaba sobre tener sexo hetero. Escribió una carta diciendo que estaban todos equivocados, porque la canción era literal respecto a que se trataba de una guerra medieval y matar hombres. También dijo que los medios constantemente llevaban al plano de las relaciones heterosexuales cualquier cosa que ella escribiera. Que lo habían hecho también con ‘Flesh Without Blood’, cuando en realidad se trataba de una relación platónica con una amiga. 

Amo a Grimes. Es una de las grandes mentes de nuestra época. Estoy segurísima que, aunque se vinculó sentimentalmente con el supervillano de Elon Musk y tuvieron un hijo juntos, este es solo un plan para criar al guerrero que destruirá el capitalismo. 

Sofi de la Torre – Pero No

Además de bailar mientras quedo sorda con guitarras, también me gusta escuchar y moverme con canciones que mezclan el pop con dembow o reggaetón, pero que suenan un poco hacia adentro. Opacas. O lo que se conoce también como perreos lentos. ‘Pero No’ es un perreo lento, esos que te hacen mover el culo sin tanto artificio, pero con decisión y sentimiento. Cuando conocí esta canción estuve una hora escuchándola en bucle. Estaba maravillada. Amo los perreos lentos y todo lo que se le acerque. Quizás es por eso que me gusta tanto la kizomba, que es un género que se popularizó en Angola (ex colonia portuguesa)  entre fines de los setenta y los ochenta, pero que luego en los noventa comenzó a ser el concepto que se utilizaba en Portugal para hablar de la música que se escuchaba en las discos de migrantes provenientes de África. Actualmente, como todo, está mezclado. Podría decir que la kizomba es un perreo lento y romántico. Aguante Badoxa

Emilia & Pablo – Territorio de delirio

¿Les ha pasado que escuchan una canción sin tener absolutamente ninguna información de su autoría y les impacta tanto que al mismo tiempo que lloran mientras escuchan, van asumiendo algunas cosas? Eso me pasó con ‘Territorio de delirio’. Al minuto 3:27 pausé todo y grité «¡quiénes son!». 

Emilia y Pablo son dos chilenos que se fueron a vivir hace algunos años a España. Antes de escuchar la canción yo no sabía nada de esto, por supuesto. Los primeros minutos piensas que estás frente a un proyecto de canción tradicional española y de pronto aparecen un charango y un charangón y se siente como un cachetada preciosa, con olor a Cordillera de Los Andes.  

Creo que esta es la canción que más me ha impactado en lo que lleva el 2020. Es como si un tema de María José Llergo hubiese llegado a las manos de Víctor Jara (jajajajaja, la hueá que dije, pero es verdad). 

Placebo – Special K

En el 2000 se publicó Black Market Music, el disco de Placebo que incluye esta canción y que es parte permanente y fundamental de mi biblioteca musical. Ustedes son muy jóvenes, pero algunas que comenzamos a ser adolescentes en la mitad de la primera década del nuevo milenio, íbamos a fiestas en un lugar que se llamaba Teatro Carrera, ubicado en el Barrio Concha y Toro, a pasos del Metro República. 

Esas fiestas de seis a doce de la noche fueron el telón de fondo de mi propia película coming-of-age. Ahí sucedió todo. Mis primeros sorbos de terremoto, mis primeros cigarros, mis primeros besos a gente que no sabía cómo se llamaba, pero estaba todo bien con eso. Las primeras veces que pensé que me gustaba una mujer y también un hombre. Las primeras veces que sentí la energía colectiva y emocionante de corear junto a cientos de personas tu canción favorita. Para mí todo eso y más es este disco y, específicamente, esta canción. Es un sinónimo de la palabra crecer. Por otra parte, si bien me encanta bailar reggaetón, hacerlo junto a un parlante gigante, sintiendo las guitarras y el bajo del coro de ‘Special K’ en la garganta, para mí no se compara con nada. Forever molkita. 

Triángulo de Amor Bizarro – De la monarquía a la criptocracia 

Nunca estuve tan feliz de sentir dolor en los oídos y un pito que duró varias horas luego del concierto, como las dos veces que he visto a Triángulo de Amor Bizarro en vivo. La primera fue en el subterráneo de Estación Mapocho en medio de una feria Pulsar. Me sentí tan triste porque éramos muy pocos en el público y yo llevaba tanto tiempo queriendo verles, que sentía una culpa inexplicable por ser mala anfitriona. Además, ese fue un día muy lindo porque invité a una gran amiga que amaba a la banda (era una de mis acompañantes a las fiestas del Teatro Carrera también) y creo que esa fue una de las últimas veces que nos abrazamos saltando y gritandonos cara a cara las canciones, como los hooligans. 

En los conciertos de TAB busco la primera fila y los amplificadores, los quiero cerca. Quiero que ese ruido que parece una máquina que te va a aplastar se meta dentro y me afecte el cuerpo. Sobre todo cuando son las canciones que canta Isa, porque son las mejores. Como esta. 

Horregias – Mujer 

Horregias es mi banda chilena favorita. Lesbianas, camionas visibles que cantan del horror utilizando el humor. La subversión en forma de trío de punk rock que con sus canciones genera comunidad, amor, complicidad y risas -muchas risas- mientras que al mismo tiempo, te dan fuerzas para salir a quemarlo todo. <<Esta es una canción dedicada a todos los que nos odian porque somos mujeres>>. Y sí, #apruebo. (Hay un capítulo completo dedicado a ellas y Nicole Saavedra en Amigas de lo Ajeno).

Niña Tormenta – Lozapenco

Cuando me toca hablar de esta canción parezco un disco rayado porque siempre parto con la misma pregunta. ¿Cómo una artista puede ser tan brillante para condensar en tres minutos la experiencia histórica del trabajo de cuidados -no pagado- que hacen las mujeres? Y ahí te deja, llorando en posición fetal, haciendo memoria, honrando y pensando en todas las veces en que tu abuela o tu madre se paraban primero que todos los demás de la mesa, para ir a lavar los platos. 

Además, esta canción tiene la cacofonía más bonita de la música chilena: <<té en bolsa, lozapenco, queque con azúcar flor>>.

Fakuta – Abrazándote

La frase «as comparaciones son odiosas» es popular por algo. Mucha gente la usa. Y sé que para muches músiques puede serlo, pero ¿saben? no me importa. Me encanta hacer mapas de música y emparentar canciones y artistas en mi cabeza. Para mí Fakuta es una diva del pop tal como Robyn y Jessie Ware. De hecho, en casi todas mis listas siempre que está una de ellas, aparecen las otras dos cerquita. Me llevan de paseo como si fuéramos todas amigas. 

‘Abrazándote’ lo tiene todo. Es una joya, musicalmente hablando. Luego hablando con Fakuta cuando lanzó un maxi single que contenía esta canción, me contaba que su intención fue encontrar realmente su propio sonido. Se preparó, experimentó y se tiró de lleno al autodescubrimiento. El titular de esa entrevista fue: «estas canciones suenan a todo lo que puedes esperar de mí». Segunda lección de vida en este texto de recomendaciones. 

Masquemusica – Tu tiempo

Si llegaron hasta acá, probablemente, ya se dieron cuenta que lloro regularmente cuando escucho música. Muchas veces es por impacto o Síndrome de Stendhal, o como quieran llamarlo, pero cuando escuché ‘Tu tiempo’ de Masquemusica fue un llanto diferente. Fue uno de limpieza. De exorcismo. Mientras suena uno de los bajos más ricos que han aparecido en el 2020 en la música, Macarena -con ese vozarrón enorme que maneja como quiere- te levanta del suelo, te sacude la tierra del culo, te limpia las heridas de las rodillas y te empuja a avanzar. Sigue, sigue, sigue, hermanita. Lo tienes. (Tercera lección de vida y que va de la mano con las dos anteriores). 

«Encontré mi voz, esta soy yo, cuando abandoné el miedo y salté».

Javiera Tapia Flores (Santiago, 1988) es periodista y experta cuidadora de dos gatas, Catlin Jana y Estela del Carmen. Ha escrito sobre música popular y feminismos en medios impresos y digitales. También ha conducido y producido programas de radio. Fue editora del proyecto web de Radio La Clave, centrado en la publicación de entevistas y reportajes. Es fundadora de la web de periodismo feminista Es mi Fiesta (EMF) y directora de POTQ Magazine. En 2017 publicó el libro Es difícil hacer cosas fáciles: los diez años que cambiaron la música en Chile, en coautoría con Daniel Hernández, a través de Los Libros de la Mujer Rota. En 2020 publica el libro Amigas de lo ajeno: lo que me contaron (y cantaron) las músicas chilenas por editorial Planeta Chile. También ha colaborado para medios extranjeros, como Panamerika, Rockdelux y eldiario.es.

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