La vida agria detrás del milagro económico

Viviana saavedra arévalo

La vida agria (1962), publicado por primera vez en español el año 2012 por la editorial Errata Naturae, es la novela más popular del escritor italiano Luciano Bianciardi (1922 – 1971). Originario de Grosseto, pequeña ciudad en la región de la Toscana, quien se mudó a Milán el año 1954 en busca de una revolución cultural. Sus experiencias en la gran ciudad durante pleno boom económico lo llevan a escribir La vida agria, en la cual, mediante el uso de un alter ego, expone la realidad de la época desde la mirada de un hombre de provincia, y logra plasmar este momento de abrupta confusión en la historia de Italia.

«(…) Dado que la empresa no era lo suficientemente rentable, mataron a cuarenta y tres amigos tuyos con tal de cerrarla, y actualmente quien los mató aumenta los dividendos y se hace de izquierdas. Todos estos son los síntomas, desde una óptica negativa, de un fenómeno que la mayoría llama milagroso, olvidándose, por lo que parece, que los verdaderos milagros ocurren cuando se multiplican panes y peces y cántaros de vino, y todos comen juntos y gratis, y beben». Es así como la mente crítica de Luciano Bianciardi se refiere al milagro o boom económico italiano, nombre del periodo en Italia durante las décadas de 1950 y 1960. Un periodo caracterizado por el dramático crecimiento económico, que si bien para varios significó un crecimiento de la riqueza, para la gran mayoría de la sociedad fue sinónimo de frivolización, individualismo y desigualdad; y que sólo demostró cuán agria se puede tornar la vida en la creciente ciudad. 

La historia comienza con el protagonista dirigiéndose a la gran ciudad (jamás se nombra a Milán, pero se le hace alusión en los detalles de la geografía), dejando así la provincia toscana, y así también a su mujer y a su hijo. Su primera motivación para dejar la provincia fue vengar a los mineros fallecidos durante un incidente causado por negligencia en el lugar de trabajo. Esta es una referencia al incidente de la minera de Ribolla del año 1954, en la cual 43 mineros perdieron la vida, y sobre la cual Bianciardi afirmaba que no se trataba de un trágico accidente, sino de un incumpliento consciente, en donde la ganancia de dinero era más importante que la vida de estos mineros toscanos.  

El protagonista, una vez establecido en la ciudad, comienza a llevar el estilo de vida que le es propio: encuentra trabajo en un periódico y comienza a conocer gente. Más adelante se enlaza en una relación amorosa con Anna y junto a ella prueba otras áreas de trabajo, para finalmente dedicarse a la traducción. Durante estas experiencias es que comienza a notar las consecuencias del «milagro» económico en la sociedad: la frivolización de las relaciones interpersonales, la alienación causada por la gran ciudad, la creciente desigualdad y la extrema precariedad de la vida. El final muestra crudamente como la historia de aquellos años no sólo se caracterizaba por un crecimiento de la riqueza en el país, sino también del individualismo: «Un borracho muere un sábado tras golpearse la cabeza contra una acera y los pasantes apenas si lo esquivan para no pisarlo. Tu prójimo te busca solo si tienes o mientras tengas algo que pagar». 

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