El filo del arte en La Experiencia Deformativa

Josué navarrete navarro

Entre juventudes y decesos, La Experiencia Deformativa (Neón, 2020) es un pequeño e intenso cúmulo de relatos que configura una expansión de contrastes en el imaginario literario de Antonio Díaz Oliva, escritor chileno que se mueve entre lo latinoamericano y lo estadounidense; esa línea esquiva entre liberación, cinismo y agriedad. Los sentimientos y la nostalgia se erigen como un camino roto lleno de despreocupación y resignaciones, siempre posadas en la orilla de lo postraumático y lo natural.

Como continuación espiritual de La Experiencia Formativa, título publicado en la misma casa editorial ya en el pasado 2016, el sufijo De- es el cuerpo de la luz etérea entre cuatro relatos que plantean historias de diamantes en bruto trastabillados por el ritmo actual de la vida postmoderna. Para ADO, lo literario en este campo artificioso, es crudeza y esconder. El arte, entonces, se entromete como una forma pasiva en cada vida de las narraciones que trastoca y energiza.

En las páginas pasamos desde una anciana que vive aledaña al Parque Forestal, quien afronta el luto de la muerte de su esposo grabando a sus vecinos con un Iphone, a una pareja joven de conejos que pronto tendrá un hijo; ellos apenas se pueden mantener con la mesada de sus padres y con los beneficios de la venta de drogas, por lo que un documental sobre un tesoro escondido se asoma como un nuevo comienzo. El tercer relato viene entonces como un alivio, al presentarse como una pequeña pasantía en EEUU de una escultora de miniaturas que es contactada por un magnate de internet, el cual está anclado invariablemente a los más profundos recuerdos de ella: es el sobrino de su viejo amor de juventud. En este viaje, la ciudad se manifiesta así misma como un teatro, donde los vagabundos fueron políticos, y la continua perfección de las carreteras y sus circunferencias van desencantando a la miniaturista día tras día. El cuarto relato quiebra definitivamente todo lo anterior con una distopia futurista donde los maniquíes de las tiendas han cobrado vida, tomándose parte del mundo, reformulándolo. Nuestros ojos en esta sombra son los de un hombre joven, que trabaja en el aeropuerto; es lo que se llama un mixto (mitad humano, mitad maniquí), y por su ambivalencia y pasividad ante sus emociones, es llevado por una chica y su hurón a conocer a los PECES, una organización perseguida por el gobierno que planea reformular a la humanidad como sociedad, como individuos que deben interactuar entre sí.

Con un tono seco, realista y desconfiado, La Experiencia Deformativa es un texto que juega bastante con el lenguaje como un método de oscuridad. En sus narrativas, la sensación de que algo pasa por debajo de las historias es constante; hay un cierto recelo por lo que es verdaderamente importante siendo evitado y destruido por ignorarlo. Como si lo verdaderamente trascendental se diluyera hasta hacerse irreconocible.

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