¿De qué se trataba Dark?

Dante Riquelme Moreno

Han pasado casi siete meses desde el estreno de la última temporada de Dark, la serie alemana que atrapó a millones de personas por sus personajes, su pueblo, sus opacos colores, su banda sonora y, sobre todo, su intrigante historia. Han pasado casi siete meses y creo que se ha hablado poco sobre la serie. No, me corrijo: se ha hablado harto, pero me parece que se ha hablado superficialmente, lo que no es malo porque nadie se mata por analizar una serie que ve por entretención. Recuerdo que apenas terminó (me refiero, por su formato de streaming, a cuando la gente comenzó a terminarla) surgieron varias reseñas que criticaban o celebraban, sin caer en los spoilers, el curso que tomó la serie en su temporada final. Recuerdo también un hilo de Twitter que analizaba la serie poniendo énfasis en su relación con la filosofía alemana, en un esfuerzo por hacer emerger una profundidad que intuíamos, que estaba latente. Pero no más que eso. En fin, han pasado casi siete meses, y a veces, cuando me gana el ocio o me veo desocupado, me encuentro dándole vueltas a esa serie, y me parece que ya ha pasado el tiempo suficiente para hablar de ella sin temor a que nos recriminen por caer en los tan sobreestimados spoilers.

Parto con una advertencia: no sé nada de filosofía, ni de aspectos técnicos del cine, ni de cuestiones estructurales del formato streaming. Ni siquiera sé mucho sobre el género de la ciencia ficción. Lo que escribo acá lo hago bajo el título de literato y, sobre todo, desde mi perspectiva de simple espectador.

Cuando terminé esta serie hubo una pregunta que me quedó dando vueltas por varias semanas: ¿de qué se trata Dark? Porque sí, es una serie dramática sobre adolescentes y sus familias, viajes en el tiempo, sectas, bandos y, como descubrimos al final de la segunda temporada y profundizamos en la tercera, mundos paralelos. Pero, ¿qué nos quiere decir Dark? ¿Qué nos muestra Dark? ¿Cuál es el problema que plantea? E intentando responder eso es que encontré dos posibles respuestas.

Me parece que la primera respuesta es la más evidente. La serie estuvo las dos primeras temporadas mostrándonos cómo Jonas buscaba solucionar el enredo que había en su mundo. Para estos efectos los detalles no importan mucho: en resumen, viajó en el tiempo e influyó, junto al resto de los personajes, en los eventos que ocurrían en Winden. Ya desde la última escena de la segunda temporada, y durante casi la totalidad de la tercera, el eje cambió. El conflicto ya no era solo de un mundo sino de dos, y todos los personajes, excepto el protagonista, tenían una nueva versión que, o era funcional y psicológicamente distinta, o estaban muertas. Sin embargo, al final de la serie nos enteramos que el conflicto principal, o el «origen», ocupando la nomenclatura de Dark, no tiene relación ni con el primer ni el segundo mundo, sino que nació en un tercer mundo a partir de un experimento fallido por parte de Tannhaus, científico y relojero, quien quiso viajar en el tiempo para evitar que su familia falleciera en un accidente automovilístico. Así, en el último capítulo, los personajes de los dos mundos se dan cuenta que la solución al problema que vivían estaba fuera de su alcance. En este sentido, y sobreinterpretando esta resolución, Dark nos da a entender que los conflictos del esquema binario que nos mostró, encuentran solución fuera del mismo, abriendo una tercera vía (ahí la relevancia de la triqueta como símbolo de la serie). Tiendo a pensar que valdría la pena leer este modelo en algunos conflictos del presente: en qué medida los problemas del binarismo tienen su solución fuera de sí, o cómo aquello que está fuera del binarismo puede resultarnos útil.

La segunda respuesta que encuentro tiene relación con una cuestión que catalogaría como estructural en. Quizás sea yo quien no puso demasiada atención a la serie, pero durante las primeras dos temporadas me resultaba difícil identificar los personajes que no eran protagonistas y reconocer cómo estos se relacionaban con la trama. Tenía que pausar, retroceder y volver a ver para entender algo de lo que ocurría, qué personaje y en qué tiempo estaba en pantalla. Si esto ya resultaba difícil, en la tercera temporada se extremó. La aparición de un nuevo mundo donde llegaban a convivir cuatro Marthas de distintas edades fue un caos. Me resigné y me decidí a verla aunque no entendiera qué ocurría. Pero al final, cuando vi que el origen estaba fuera de lo que se nos había mostrado hasta entonces, entendí que la serie no espera, o bien, no necesita, un espectador atento y riguroso. Dark te guía deliberadamente por un camino equivocado, mostrando un entramado complejo que no es útil para la resolución del conflicto. Y diría que esto se replica continuamente a lo largo de la serie: en la primera temporada, Jonas hace todo por destruir el portal pero son sus acciones la que lo terminan creando; Claudia Tiedemann mata a su padre cuando quería salvarlo; Martha y Jonas, ya viejos, replican infinitamente la historia cuando ambos querían acabarla. Es más: «el principio es el final y el final es el principio», ese mantra que repiten hasta el cansancio, es completamente vaciado cuando nos enteramos que el origen está afuera, y que fue Tannhaus quien creó dos mundos cuando intentaba viajar al pasado. Dark nos muestra sucesivas acciones o premisas que persiguen una intención pero, incluso cumpliendo lo planeado, lleva a efectos indeseados, perjudiciales, inesperados. En definitiva, la serie interpela desde la duda y, me parece, insta a preguntarnos si acaso nuestras acciones no estarán desplazadas respecto de nuestros intereses. Quizás, quiero pensar, Dark nos dice que no buscamos lo suficientemente bien las respuestas a nuestros problemas, ni estamos haciendo lo necesario para lograr lo que queremos. Y por supuesto que este es un problema profundamente político.


Dante Riquelme Moreno (1996). Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de Chile. Le interesa la literatura realista, las discusiones sobre las estéticas, la noción de canon y la crítica literaria. El 2021 cursará al Magister en Literatura de la Universidad de Chile.

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