Deseo y radicalidad

Diego Leiva Quilabrán

«No vengo de ningún lado. El mundo entero es una cueva, un corazón de piedra que aplasta, un vértigo plano. El mundo es una luna cortada a latigazos negros, a flechazos y escopetazos. Cuánto hay que cavar para dar con el desprecio, para hacer que mis días ardan». Así comienza La débil mental, novela corta de Ariana Harwicz editada por Editorial Elefante el 2019. 

El relato desarrolla la historia de una mujer –la narradora–, que se corresponde con otras dos –su madre, con quien vive, y su abuela difunta–, y que padece su deseo amoroso-carnal por un hombre casado y una suerte de exilio interior en una ruinosa casa. Entrelazando una violenta prosa poética, junto con la continua superposición de las voces y tiempos que se interrumpen y sostienen diálogos en un ritmo delirante, la novela discurre. Va desde un caos organizado que consigue desconcertar al lector hasta tomar un hilo conductor en torno a las frustraciones, el desencanto por el cotidiano y el abandono tanto del lugar como del cuerpo a los riesgos del exterior.

Roberto Arlt, reconocido en su exploración de personalidades angustiadas, quebradas, así como del crimen y la contradicción moral, puso en palabras del protagonista de su novela Los siete locos una consideración que resuena en La débil mental

«Sé que existo así, como negación. Y cuando me digo todas estas cosas no estoy triste, sino que el alma se me queda en silencio, la cabeza en vacío. Entonces, después de ese silencio y vacío me sube desde el corazón la curiosidad del asesinato. Eso mismo. No estoy loco, ya que sé pensar, razonar. Me sube la curiosidad del asesinato, curiosidad que debe ser mi última tristeza, la tristeza de la curiosidad. O el demonio de la curiosidad. Ver cómo soy a través de un crimen. Eso, eso mismo. Ver cómo se comporta mi conciencia y mi sensibilidad en la acción de un crimen».

La narradora que propone Harwicz es una explosión constante producto de sus angustias. Es un personaje que se desborda hacia dentro y hacia afuera, que convive con su madre en una relación de consuelos y desafíos, de identificaciones y rechazos. Es una personalidad de la que dudamos de su cordura, que se dobla ante su deseo –lo que desea para sí y para otros/as– y avanza ominosamente hacia un punto de no retorno. Aspira caóticamente a violaciones y a orgasmos, a pateaduras y a un amor. Quiere amar –o quiere algo elaborado por ella como el amar, diríamos con un poco de cuidado– con la misma intensidad que quiere despreciar. Se mueve afectivamente de forma radical hacia lo que sea que pueda funcionar como sutura de su vacío y su fragmentación: «Tengo esta amargura en la boca, este gusto traicionero de la realidad. Pierdo pie. No encuentro ninguna solución, solo ansias de carnicería. […] Todo es archipiélago», dice.

El exceso de Harwicz puede pillar al lector de improviso, puede llevarlo por el camino de una belleza sórdida y enfermiza y conforme avanza empieza a rayar en un agobiante y desquiciante grotesco. En ese sentido, la escritura de La débil mental es un abierto desafío a la corrección moral y el buenismo. Asimismo, la interacción confusa de las voces desafía el acceso a las conflictivas personalidades en juego. Los diálogos se encadenan y contrapuntean, dando como resultado una interrupción del avasallador y verborreico discurso de la narradora. Con todo, La débil mental es un texto que incomoda y atrapa, que fluye como una turbia corriente hacia un final completamente desatado. Todo lo horrible ocurre o se piensa en escena, en la medida en que el deseo tiene el potencial de infectar la realidad. No hay un velo que nos oculte o nos proteja de ir hacia los extramuros de la moral. El movimiento hacia fuera en diversos planos es lo que parece marcar el pulso de esta novela, una tanática montaña rusa –oxidada, en mal estado, a punto de colapsar–.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s