El dolor compartido en las despedidas

Benjamín Cortés Escobedo

«Las Olas son las Mismas es sobre las cosas que no se dicen, sobre el silencio y los finales» señala la autora, Ariel Richards, en el prólogo de la reedición de su primera novela, a cargo de la editorial Los Libros de la Mujer Rota. Con aquella frase, Richards parece advertirnos de que nos enfrentaremos a una historia cargada de ausencias y dudas, en donde las y los lectores acompañarán a les protagonistas para tratar de encontrar un final a la historia que les une. 

El relato de la novela se articula en torno a dos historias que suceden paralelamente dentro de la narración, pero que no comparten el mismo espacio temporal. Por un lado, se encuentran Maxime y Aruelien, dos jóvenes que van a pasar el año nuevo a Valparaíso y que experimentan una crisis de pareja. Por otra parte, está Juan, un estudiante chileno en Nueva York, que encuentra una bitácora del viaje de los chicos franceses. Así, la narración va mezclando ambos tiempos, para construir un final a esta relación amorosa que parece no resistir más: «Las olas son las mismas, piensa Aurelien mientras la distancia entre ellos va ampliándose y el final se acerca. Y se incorpora sin saber si lo que corre por su piel es sangre o vino» (p.74).

Los finales son difíciles y Las Olas son las Mismas (2021) lo deja claro. A lo largo de la novela se experimenta el miedo, las dudas, la frustración y la pena que hay detrás de un término. Richards, a través de una prosa cargada de imágenes poéticas construye muy bien el ambiente psicológico que hay detrás de un final inevitable. Esto genera que le lectores conecte de manera cercana con el relato, logrando incluso conectar la historia narrada en la novela, con experiencias personales de cada une. 

Es en esto último donde el título de la novela toma más sentido, Las Olas son las Mismas, al apuntar a un sentimiento colectivo ligado a la idea de decir adiós. Un proceso que cuesta, que muchas veces duele, pero que está cargado de silencios, de omisiones y de dudas. Elementos en común que comparten entre sí las despedidas, que pese a sus matices y a estar ubicadas en diferentes orillas, están rodeadas por un montón de emociones que siempre son las mismas, al igual que las olas: «Los finales nos abandonan a nuestra suerte, anotó Juan. Y luego, entre paréntesis: como si la suerte existiera» (p.64).

La idea de una despedida no queda solo en el contenido de la novela, sino que también acompaña a un proceso personal que vive la autora. Desde ahí viene la importancia del prólogo que acompaña a esta reedición de Las Olas son las Mismas, en donde Ariel nos comparte parte del proceso de su transición de género y de cómo esta nueva edición es también parte de otra despedida. Una que da inicio y potencia a la figura de una escritora que promete alzarse como una de las nuevas voces de la literatura chilena contemporánea. 

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