La repisa de Libros Chevengur

Carlos Maldonado R.

La línea recta. Teófilo Cid. Ed. Juan Carlos Villavicencio y Carlos Almonte. Descontexto Editores.

Mirad la línea recta

Ella es dulce como el puente que une las miradas

No sigue las raíces de los árboles

La curva de los cielos

Ni el alma vertical de los espejos

Teófilo Cid (1914-1964) merecía una antología cuidada, respetuosa y bien hecha como esta. En poco más de 120 páginas, Juan Carlos Villavicencio y Carlos Almonte recorren la obra del poeta nacido en Cautín y militante del surrealismo chileno fracción Mandrágora. Cid ha tenido la desgracia de ser superado por su propia anécdota y, cuando se lo recuerda, es por su condición de “dandy de la miseria”, por la leyenda de la bohemia santiaguina (Il Bosco, el café Sao Paulo, etcétera), por su alcoholismo y su muerte a los 49 años en una sala común del hospital José Joaquín Aguirre. Hojear ahora sus poemas restituye a ese personaje de fábula la sustancia de la poesía, esa línea recta “dulce como el puente que une las miradas”. Hay aquí unos pocos versos perfectos, “unas cuantas palabras verdaderas”. Con eso basta.

La huella. Leslie Jamison. Anagrama.

Este libro debería incluir una advertencia sobre la resaca, o bien un vale para correr a la licorería más cercana. Leslie Jamison (Washington DC, 1983) se despacha en La huella de los días un híbrido entre memoria y ensayo sobre el alcohol y la literatura, sobre la ebriedad y la vida cotidiana, sobre la creación y la adicción, que debe estar entre lo mejor que se ha escrito sobre el tema. A la vez intimista y universal, abrumador en sus detalles y muy ambicioso en su mirada, el relato de Jamison atrapa, entretiene y angustia al mismo tiempo, y es una especie de enciclopedia del alcoholismo donde entran a su debido tiempo El Gran Libro de Alcohólicos Anónimos, Raymond Carver y John Cheever, Billie Holiday y Amy Winehouse, así como numerosos otros testimonios que van puntuando la lucha de la autora con lo que sea que haya estado bebiendo en cada momento. 

La repisa de Libros Chevengur

Brassens, la libertad. Joann Sfar/Fulgencio Pimentel. Dargaud.

Hace ya una década, el historietista, escritor y cineasta francés Joann Sfar (1971) recibió el encargo de organizar un homenaje a Georges Brassens (1921-1981) en la Cité de la Musique de París. Ese fue el origen de Brassens, la liberté, publicado en nuestro idioma un año más tarde por Fulgencio Pimentel: una especie de slam-book lleno de anécdotas y referencias encantadoras que resume el mundo del viejo anarco que vivía en el callejón Florimont rodeado de perros, gatos y pjarracos varios. Sfar revisa la trayectoria de Georges Brassens y asume su estatus de referente cultural no sólo para la música francesa, sino para una manera de entender el mundo y mirar el amor, la vida, la condición humana. Además de las viñetas —muchas de ellas conmovedoras— de Sfar, Brassens, la libertad, incluye textos de Vicente Fabuel, Patricia Godes y Dildo de Congost y es una hermosa manera de celebrar el centenario del cantor y poeta nacido en Sète el 22 de octubre de 1921.

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