«Debemos abordar estos problemas de la manera más amable»; sobre Abdulrazak Gurnah

Angela Uribe

Abdulrazak Gurnah, el autor que se alza como ganador del Premio Nobel de Literatura, ha sido centro de críticas y elogios por parte de académicos que, sorprendidos por el fallo de la Academia, intentan buscar y dar explicaciones al galardón otorgado el pasado siete de octubre. Las sociedades literarias han convertido esta noticia en un gran debate, opacando y desvalorizando la obra de Gurnah. Lo cierto es que más allá de la legitimidad del premio –o de los premios–, que ya ha sido bastante cuestionado, sobre todo por los escándalos en los que se ha visto envuelta la Academia sueca, lo importante es conocer al autor, que a fin de cuentas, se ha ganado el premio literario más importante y prestigioso del mundo. 

Abdulrazak Gurnah es un escritor y académico nacido en Zanzíbar (actual Tanzania) en 1948. A sus 18 años se vio forzado a iniciar un exilio y escapar de su país debido a la brutalidad y violencia que envolvía Zanzíbar en el marco de su independencia en 1963. El conflicto de la isla africana desembocó en una guerra civil y en la creación de la República de Zanzíbar, y cuando el país se estabilizaba, el conflicto revivió un año después, hasta unir Tangananica al Estado y conformar la actual Tanzania.  

Gurnah llegó en calidad de refugiado a Inglaterra, lugar donde comenzó a escribir. Logró formar una carrera de profesor y director del departamento de inglés de la Universidad de Kent, lugar donde también obtuvo un doctorado en 1982. 

En Inglaterra desarrolló una obra profundamente crítica y llena de materiales empapados por la memoria y a la fecha, son conocidos los comentarios hacia su elección idiomática a la hora de escribir, pues prefiere usar el inglés en lugar del suajili o el árabe. A pesar de esto, que no es en ningún caso una cuestión que concierna a más que el mismo escritor, es innegable que si bien sus obras responden a un idioma situado, contextualizado, sus obras están inspiradas en los temas de la cultura que lo envolvió en Zanzíbar, la poesía árabe y persa, los mundos de “Las mil y una noches” e incluso las suras del Corán. 

Sus libros y novelas se sitúan en el periodo colonial alemán, en lo que fue el África oriental alemana, es decir, en los territorios de la actual parte continental de Tanzania, además de Ruanda y Burundi.

Si bien podemos encontrar diversidad de autores que aborden estos temas como el keniano Peter Kimani, con Baile de Jacaranda (2017), o la británica Hafsa Zayyan con Todos somos pájaros de Uganda (2020), se podría decir que Gurnah ha sido pionero en exponer el colonialismo alemán, el cual fue igual de violento y despiadado como el británico, basta recordar el genocidio de los pueblos herero y namaqua. Aun así, existe poca literatura respecto a este tema.

Justamente, Abdulrazak Gurnah trabaja con esta brutalidad de las colonias alemanas, y queda muy bien reflejada en su trabajo. Además de incorporar elementos como el desarraigo del refugiado, tema que conoce de primera fuente. En efecto, su última obra Afterlives (2020), se refleja la resistencia de los alemanes a la invasión británica durante la guerra, además de las tropas nativas que luchaban, en la mayoría de los casos forzadamente, junto a los alemanes, llamados askaris. Además en su libro Paraíso (1994), consagrada por muchos como su mejor obra, se relata la llegada de los alemanes, y cómo todo se desmorona con ello. 

Existen pocos libros de Gurnah traducidos al español, específicamente en América Latina podemos encontrar sólo tres obras del novelista: Precario silencio (1998), Paraíso (1997) y En la orilla (2003). Por otro lado, en Tanzania, tampoco se han traducido muchos de sus títulos, lo que ha llevado al escritor a convertirse en un desconocido incluso para sus compatriotas. 

Nuevamente, la legitimidad del Premio Nobel queda puesta en duda. Muchos se cuestionan si solo pudiera tratarse de una estrategia para incorporar la inclusión a sus premios. A pesar de que es un debate latente en el mundo literario, no se puede negar que Gurnah ha logrado un trabajo lleno de memoria, contingencia e historia, abordando temas poco conocidos, pero que llevan al lector a cuestionarse y reflexionar sobre hechos que ocurrieron, y que probablemente, muchos ni lo imaginaban. El escritor se refirió al premio diciendo «estas son cosas que están con nosotros todos los días. La gente está muriendo, la gente está siendo lastimada en todo el mundo; debemos abordar estos problemas de la manera más amable», y dedicó el galardón «a África, a los africanos» y por supuesto, a sus lectores.

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