La reivindicación de las brujas: “De bosque y cenizas” de Camila Valenzuela

Daniela Ríos Parra

Escuché una voz: 
Busca las respuestas, dijo. 
Anda por ellas. 
Y si te da miedo 
hazlo 
con miedo.
 

Camila Valenzuela (Santiago, 1985), es escritora y se ha especializado en el mundo de la Literatura infantil y juvenil, actualizando la mirada que se tiene de esta como un mero recurso didáctico. La autora se embarcó en un proyecto de reescritura de cuentos de hadas clásicos adaptándolos al escenario chileno y bajo una mirada claramente feminista. Ejemplos de esto son su novela Nieve negra (2014) y Las durmientes (2018). Esta vez es el turno de Cenicienta, en su último libro De bosque y cenizas (2021). 

La historia transcurre luego del terremoto de Chillán en 1939, donde una adolescente pierde a su familia y su casa queda destruida. Este cataclismo, tanto externo como interno, es el origen del relato que se presenta como un diario de vida. La protagonista es enviada donde su tío en Talagante, quien la recibe de mala manera y la transforma en la empleada del lugar. Alejada de su hogar y viviendo los malos tratos de su tío, descubrirá a unas misteriosas vecinas que van por las noches al bosque. La adolescente, de quien no sabemos su nombre, irá descubriendo la historia familiar que la hará entender sus orígenes y descubrir «el lugar que ocupa dentro del aquelarre». 

El libro está estructurado en seis capítulos. El primero establece el espacio (Chile) y el tiempo (1939). Del capítulo dos al cinco, la cronología está marcada por las estaciones del año, enlazándose con lo que va aprendiendo la protagonista acerca de los ciclos de la naturaleza y las fases lunares. El último capítulo, 31 de diciembre, pone fin a un ciclo y a una etapa en su vida. 

El espacio de la historia opone Chillán, lugar idílico de la infancia, a la casona aterradora de Talagante, donde la adolescente se enfrenta sola a la violencia patriarcal. El lugar que le asignan en la casa es el ático, lugar donde se guardan cosas (ocultas). Aquí descubre fotos y cartas que la llevan a darse cuenta de que la historia de su familia no es tal como se la habían contado. Esta casa patronal representa también un pasado colonial, demostrando que los problemas del feminismo no solo tienen que ver con género, sino también con raza y clase. De esta forma la violencia que manifiesta su tío, no es solo por ser mujer, sino también por ser hija de la empleada, llamándola “la huacha encenizada”. Este hombre, quien también es nombrado como el Abeto, es descrito como un «hombre blanco y con barriga, de pelo corto y cano», ícono del hombre blanco, cis, heterosexual, quien como tal despliega su poder a través del miedo. 

El escape de la protagonista frente a esta desoladora realidad se lo proporcionan las vecinas. Tres mujeres que viven solas y que por las noches salen al bosque a realizar rituales. La gente del pueblo les teme porque dice que son brujas, pero lo que en realidad sucede es que no entienden que las mujeres puedan ser independientes («Dónde se ha visto que tres mujeres vivan solas bajo el mismo techo sin un hombre que las proteja»). Frente a esto la protagonista se siente atraída por ellas y las espía en sus salidas nocturnas. Gracias a esto irá entendiendo la conexión que tenemos con la luna y los ciclos de la naturaleza y querrá formar parte del aquelarre. 

Los elementos principales de la reescritura se ven claramente en la joven huérfana que es tratada como empleada y que vive cubierta de cenizas, sin embargo, en esta versión de Valenzuela hay una diferencia fundamental. El cuento de Cenicienta nos enseña que un príncipe nos salvará, que se casará con nosotras y nos hará ascender de posición social, mientras se debe luchar con otras mujeres por ser la que gane ese premio. Esta historia cambia el género de los ayudantes y oponentes. Ya no son la madrastra y las dos hermanastras las antagonistas (siempre haciéndonos pensar que hay que competir entre mujeres) ahora es su tío, el hombre que supuestamente debería salvar a la protagonista por estar en una mejor situación económica y social, quien termina siendo su némesis. Por el contrario, las tres mujeres extrañas que descubre en la noche, son las que ayudan a la joven a salir de su miseria. Como dice Andrea Ostrov, la reescritura es una escritura en disidencia, y es de esta forma que la autora nos hace cuestionar los códigos que hemos aprendido desde la infancia. 

De bosque y cenizas. Camila Valenzuela. Ediciones del Pez Espiral, 2021. 139 páginas.


Daniela Ríos Parra (Santiago de Chile 1983). Profesora de Lengua y Literatura. Magíster en Lingüística. Se ha especializado en Literatura femenina y en Estética, Feminismo y crítica cultural. Actualmente dicta talleres. 

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