Levántate y mírate las manos

EDITORIAL

Pareciera que en el ángulo recto del paso de parada, los testículos en hileras fueran granadas de reserva a punto de detonar nuevamente sobre La Moneda.
Pedro Lemebel, Lagartos en el cuartel (yo no era así, fue en el Servicio Militar) 
de La esquina es mi corazón

«Hoy es el tiempo que puede ser mañana» nos anuncia Víctor Jara en su «Plegaría a un Labrador». Nos anuncia porque su voz, hoy, la escuchamos como una respuesta, como un punto de unión con «¡Vencimos!”, de Guillermo Núñez, amigo de Jara, compañero, más bien: modos de sacarle la lengua al fascismo, modos de no darle tregua a la insolencia con lo humano, a la insolencia con la dignidad, a la insolencia con la justicia y la reparación.

Como medio cultural y de pensamiento crítico, Revista Origami toma la resistencia de Victor Jara contra esos lenguajes que narran, ven y levantan parte de las mismas historias que convocaron las demandas sociales que estallaron masivamente desde el 18 de octubre del 2019, y que hoy, en un repliegue del fascismo desbocado de la derecha conservadora y opresiva, nos conecta a ese canto que creímos y sentimos invencible. Esa sombra del pinochetismo que jamás fue un fantasma y, si lo fue, recorría abiertamente las calles, comunas y regiones. Es que ahora dicen de otra forma, como diría una oveja y no un lobo, pero dicen, aunque sea disfrazados, dicen.

El mismo día del cumpleaños de Pedro Lemebel, el pasado 21 de noviembre, cuando cumpliría 69 años, pareciera que olvidamos, también, el valor de su palabra. No es así, queremos decirles, porque la palabra de Lemebel siempre estuvo, estará, en la lengua de su pueblo; ahí donde no la fue a buscar, ahí donde con confianza, pensamos, sigue estando, porque la memoria de este pueblo vive todavía en su gente. Porque la memoria de este pueblo no es de dominio de nadie. 

Este proyecto colaborativo y autogestionado, que nació como producto y respuesta al abandono de los medios culturales, en una escena apabullada por un sistema profundamente viciado en el neoliberalismo salvaje, individualista, competitivo y clasista; un sistema que incrementa el peso del yo para quitarnos el peso de lo humano. Ahí, en un país donde la noministra de las culturas piensa y declara sin ningún titubeo ni tino que «un peso que se coloque en Cultura, es porque se deja de colocar en otro programa o necesidad de los ciudadanos», Revista Origami da un paso de coherencia con su línea editorial, hoy y no mañana, y le saca la lengua al fascismo votando por Gabriel Boric. 

Estamos en un momento en el que, pensamos, el yo se debe desplazar para enunciar en un nosotres, nosotras, como las mujeres y disidencias lo han hecho en cada momento de crisis global, colectiva; como lo hicieron ayer de manera masiva y rebelde, como seguramente lo seguirán haciendo mañana, siempre. La rebeldía de las mujeres ante todo tipo de opresión nos invita a mirar con sospecha la posible llegada de un defensor y promotor de la dictadura de Pinochet al gobierno, que no sólo la promueve sino la instala de modo que se niegue su violencia y oscuridad, su vicio totalitario, represivo y fascista. La urgencia que nos convoca hoy, que es la urgencia de una avanzada peligrosa que no es sinónimo de progreso, como quieren hacer creer, sino de todo lo contrario. Esta es la urgencia por recuperar, también, el poder y la voz popular, partiendo por el legítimo derecho de decidir, a través del voto qué gobierno es el que queremos –y podemos– tener al frente al momento de seguir enfrentándonos a la dignificación de la vida; un camino que ya hemos empezado a cimentar, al menos, desde la urgencia definitiva por no retroceder en materia de derechos y luchas.

Un gobierno como el que propone José Antonio Kast es un gobierno que retrocede en cultura. Un gobierno como el que propone José Antonio Kast es un gobierno que retrocede en derechos. Un gobierno como el que propone José Antonio Kast es un gobierno a la luz del fascismo que todavía se atreve a negar la dictadura de Pinochet. Un gobierno como el que propone José Antonio Kast ni siquiera es un gobierno que proponga él o del que esté enterado, informado, como nos enteramos en el último debate presidencial o, mejor dicho, confirmamos. 

Como medio cultural, como la porción ínfima de la población a la que pertenecemos, le decimos ni un paso más a cualquier programa de gobierno que signifique no sólo un retroceso, sino una profunda magnificación de la violencia, represión y persecución que ya existe en el país; no nos olvidemos que el pasado 24 de noviembre el diputadxs y senadores aprobaron la extensión del Estado de Excepción en Wallmapu. Esta es una violencia instalada que no podemos dejar avanzar más. 

Revista Origami le saca la lengua a la derecha ultraconservadora pinochetista y dice Boric Presidente. 

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