Del Ágora al Tianguis o el Feminismo sin cuarto propio; Feminismo sin cuarto propio de Dahlia de la Cerda. 

Marian Tapia Pérez

En los espacios académicos y universitarios se nos dice una y otra vez que un ensayo, para considerarse filosófico, debe tener una cierta estructura que permita el desarrollo argumentativo de aquello que se quiere decir y que además debe hacerse con un lenguaje adecuado no sólo en referencia a la gramática y la ortografía, sino también al “nivel” que el tópico en cuestión tiene con respecto a cualquier otra mundanidad. Así, terminamos leyendo papers dificilísimos de entender y peor aún, vamos replicando sus estructuras y palabras rimbombantes.

Dahlia de la Cerda, filósofa y morra feminista, logra con su prosa algo con lo que estoy segura muchos literatos o ensayistas acartonados y subidos en su pedestal sólo podrían soñar. «Escribo para las que no tienen cuarto propio […] Escribo, sobre todo, para las que no quieren ni hablar ni escribir el español como lo indica la real academia de la lengua», nos dice, criticando junto con Gloria Anzaldúa al feminismo blanco y hegemónico al que el privilegio tiene nublado, pero también a la tiranía de la RAE. En este ensayo se formulan duras críticas en torno al sesgo de raza y clase que los discursos feministas tienen y han tenido siempre, sin dejar de lado la violencia y discriminación que vivimos cada día miles de mujeres en un país machista, pero a la vez clasista y racista. Mucho hay que poner en duda cuando se habla desde el privilegio y la autora, a través de su historia de vida y su tránsito hacia el feminismo, abre una discusión cuando afirma que su primera otredad no fue la mujeritud, sino la “naquitud”. 

No tengo reparos en afirmar que Dahlia es una genia y una perra bien perra cuando de escribir se trata, porque mucho hay que haber visto y sufrido para ser capaz de explicar la desigualdad de las clases sociales con la imagen de una sopa de fideos y hace falta una sensibilidad que pocos tienen para llegar a la conclusión de que quién cocina en tu casa también es político y que no es lo mismo ser oprimida que discriminada, aunque solemos confundirnos.

Asumir el zulo en el que se habita y reivindicarlo tiene una potencia enorme si damos cuenta de los niveles de precariedad en los que viven la mayoría de las mexicanas, sin poder conocer su potencia intelectual bajo el engaño de que la palabra les pertenece a unos cuantos privilegiados de barbas largas. Y aunque pudiera parecerle al lector recatado una falta de respeto leer una sarta de malas palabras describiendo chinches, prostitutas, pelos en las axilas y eructos, Dahlia nos lo escupe fuerte y claro: «Esto no es anecdótico, es político». Feminismo sin cuarto propio resulta en un acto de rebeldía frente a la academia porque demuestra que una argumentación fina y filosa puede coexistir con un lenguaje común y corriente, coloquial como se dice; que se pueden esclarecer términos a través de la anecdótica experiencia de un ejemplo, y que la claridad y distinción conceptual que tanto se le exige al filósofo se halla incluso en los huecos oscuros. Es posible teorizar desde la marginalidad y la decadencia, desde el dolor y la rabia, desde eso Otro deyecto para la sociedad y resultar en un ensayo tan atronador y tajante, como irónico e inspirador.

Marian Tapia Pérez (México, 1998). Licenciada en Filosofía especializada en estética y filosofía del arte. Ha continuado su formación en teoría feminista y estudios de género. Actualmente es maestra de artes marciales y tallerista de autodefensa feminista. 

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