«Paraíso canalla» o cómo me hice hincha de Rosario Central

Dante Riquelme Moreno

Antes que todo, es importante aclarar que este texto tiene un par de sesgos. El primero es que soy fanático del fútbol en todas las dimensiones que se me pueden ocurrir. Soy un espectador capaz de pasar mañanas enteras viendo partidos de los equipos menores de la Premier League y disfrutar de un Ñublense – Deportes Antofagasta un día lunes a las cinco de la tarde. Por supuesto, también soy hincha: apenas tuve un contrato laboral y sueldo estable me hice socio del Club Social y Deportivo Colo-Colo y trato de ir al estadio con regularidad; además, veo todos los partidos del Liverpool que puedo y, los domingos, cuando los panoramas familiares lo permitían, iba ver fútbol a la cancha del América de El Monte, mi club de infancia, donde mi padre y yo pateamos nuestras primeras pelotas sobre un césped disparejo y repleto de grandes masas de barro. Y también soy (aunque cada vez menos, al punto en que pienso seriamente en decir “fui”) un aguerrido futbolista con poca técnica pero pierna fuerte que defendió lo mejor que pudo las camisetas que vestí. En fin, soy fanático del fútbol.

El segundo sesgo es más simple de explicar: también soy un gran seguidor de la obra de Francisco Mouat, quien me parece un escritor de una sensibilidad particular, que se esfuerza (con éxito) en revisar las diversas capas de los conflictos que trata, y que escribió uno de los mejores libros chilenos del siglo XXI: “El empampado Riquelme”.

Así que cuando me enteré que Francisco Mouat iba a publicar Paraíso canalla, un libro que, intuía, era sobre Rosario Central, no pude sino esperarlo con ansias y lanzarme a leerlo apenas pudiera. Y la verdad es que (por favor, consideren los sesgos) es una novela maravillosa y de las mejores que he leído sobre fútbol.

Paraíso canalla es una novela que habla sobre la consecución de los eventos y el fanatismo. Narrada desde la perspectiva de Pancho, un chileno hincha de Rosario Central y amigo íntimo del alto mando de la O.C.A.L. (Organización Canalla Anti Lepra), revisa la historia y consecuencias del día más importante en la historia de Rosario Central: 19 de diciembre de 1971, día en que vencieron mano a mano en el Estadio Monumental de River Plate, con un gol de palomita de Aldo Pedro Poy, a los leprosos de Newell’s Old Boys, el otro equipo de la ciudad de Rosario.

El partido ocurrió, y las consecuencias de este son rastreables mediante una multiplicidad de escritos en periódicos y blogs, además de registros audiovisuales en Youtube: todos los 19 de diciembre se celebra un nuevo aniversario de “La Paloma”, evento en el que hinchas de Rosario Central se reúnen en distintas partes del mundo a recordar, recrear y celebrar la palomita de Aldo Poy.

Pero este telón de fondo, muy bien expuesto y explicado por Francisco Mouat para quienes no teníamos conocimiento de las dimensiones de la rivalidad rosarina, es la base para el desarrollo de la historia del Viejo Casale, quien es el centro canalla de esta novela. La historia del Viejo Casale no es original de Francisco Mouat, sino que parte en el cuento “19 de diciembre de 1971” del escritor, humorista e hincha de Rosario Central Roberto Fontanarrosa. En este cuento, Fontanarrosa relata cómo un puñado de hinchas del club canalla secuestra al Viejo Casale para llevarlo a ver el partido más importante en la historia del club. ¿Por qué secuestraron al Viejo Casale? Por dos motivos: el primero es que en los barrios de Rosario se cuenta que este viejo nunca vio perder a Rosario Centra en un clásico cuando fue al estadio. El segundo, más delicado, es que Casale había sufrido un infarto unos años antes y, por recomendación médica, ya no iba al estadio porque no podía vivir emociones fuertes. Enterados de esto, un grupo perteneciente a la O.C.A.L. decidió secuestrar al Viejo Casale para hacer valer la cábala y no perder contra Newell’s Old Boys. Pero, si en el cuento de Fontanarrosa Casale muere felizmente en el estadio viendo a su equipo ganar, Mouat subvertirá y extenderá la ficción hasta límites difíciles de imaginar. Y es que ahí está uno de los ejes centrales de la novela: Mouat adelgaza la línea que separa la ficción de la realidad por medio del empleo de diversos recursos estéticos y documentales sin dejar de apostar por la ficción y la representación, entregando verdades ilusorias.

Diría que, aunque esto es más una apreciación que un hecho, si la novela quiere que nos preguntemos si acaso lo que leemos es real, esto no se produce tanto por la verificabilidad de hechos como por las acciones que son motivadas por las emociones y sentimientos. En ese sentido, Paraíso canalla es una novela que, en lo más profundo, se articula en torno a las pasiones: la pasión por el fútbol, las bases que sientan una hermandad, las ansias por saber las causas y repercusiones de una buena historia.

Por último, es importante rescatar la forma en que Francisco Mouat se permite hablar sobre fútbol. Quienes hemos leído ficciones sobre este deporte sabemos que el tema suele caer en épicas innecesarias, que pareciera que no se puede hablar del fútbol si no es desde su relevancia y capacidad de trascender en aspectos esenciales de la vida. Sin embargo, Mouat baja un cambio a esa forma de representar el deporte para mostrar una épica con gracia, y que a su vez es parte de la cotidianidad del fanático, quien articula su vida y hace de su pasión el sustento de los aspectos trascendentales y los más mundanos.

Paraíso canalla es una novela graciosísima que exuda amor por el fútbol y sus múltiples aristas, que cautiva en múltiples niveles, relatada por un narrador entrañable por sus juicios y su voluntad de comprender y, según pueda, resolver problemas. Nos arrastra al mundo de un equipo de fútbol de una forma que no había visto anteriormente, al punto de empatizar con el compromiso de esa masa el propio Aldo Pedro Poy, en la novela, denomina como “la gente”. En fin, que me perdonen River y Boca, Maradona, Messi y Marcelo Bielsa, pero desde que leí Paraíso canalla me es inevitable seguir al Rosario Central como el Che y Fontanarrosa.


Mi nombre es Dante Riquelme Moreno, nací en mayo del 96’, y soy licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de Chile. Me interesa la literatura realista, las discusiones sobre las estéticas, la noción de canon y la crítica literaria. Actualmente estudio el Magister en Literatura de la Universidad de Chile.

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