La construcción de una Palabra: Sobre nosotros callaremos, de Enrique Winter

Carlos Henrickson

Sobre nosotros callaremos (Limache: Provincianos, 2021) es la segunda incursión en la prosa de Enrique Winter (Santiago, 1982) después de una notable trayectoria como poeta, y deberíamos decir que es su consagración como narrador. Tal como su novela Las bolsas de basura (Santiago: Alquimia, 2015) quebraba la estructura tradicional del género al hacer una síntesis más próxima a la que realiza la poesía en la unidad de la obra, Sobre nosotros callaremos hace su propia subversión con lo que podríamos llamar relato de familia, el registro de la búsqueda y/o el registro de la vida de los ancestros del autor.

La expectativa del relato de familia suele tomar naturalmente la reconciliación de la actualidad con lo pasado: el espejo de lo ya acontecido debería esclarecer, o de algún modo, reconstruir una posibilidad de Historia, una continuidad, una proximidad. La extensa narración de Winter parece buscar precisamente lo contrario: plantear lo imposible de esa reconciliación, que apenas se podría dar en la conciencia del narrador. El narrador aquí, figura del autor, parte enfocándose en el personaje que parece presentarse como la alegoría de la imposible reconciliación con lo pasado: su abuela Krystyna. Su estado de abandono, que se va revelando como el producto natural de sus elecciones vitales, se refuerza con su afán de acumulación sin sentido. Esta acumulación (que incluye dentro de su masa los documentos desde los que debe partir el narrador su investigación para afanes prácticos relacionados con la propiedad de la casa) parece responder bien a la masa de datos con que se encontrará en el transcurso de la primera parte, Otoño: la utilidad y el sentido de la búsqueda se enfrenta con una permanente presencia de la incomprensión más radical, bien ejemplificada con las escenas ocurridas en Polonia, que remarcan la lejanía con la realidad enfrente, no tan solo por el idioma sino también por la sutil descripción del estado de ánimo del narrador. Lo que se encuentra en la búsqueda ya no tiene que ver con lo propio, se trata del descubrimiento de vidas y realidades radicalmente ajenas, que apenas pueden iluminar el presente. Todo lo que se halla conduce a aumentar la sensación de extrañeza.

La tematización de lo familiar se profundiza de este modo. Se trata del círculo más amplio de acepciones de lo familiar, hasta la designación del espacio de confort y de hábito. Cuando Winter empieza a mover hacia atrás la narración en cada uno de los estadios de Sobre nosotros callaremos, elige bien el tempo narrativo preciso, compulsivo y proliferante de detalles, que parece diseñado para evitar la reflexión del lector. La preocupación en la dimensión sonora hace también lo suyo: los efectos de extrañamiento (sintaxis alterada, mímesis del lenguaje hablado, remisión de las referencias de los posesivos, uso de idiomas diversos, etc.) vuelve en ocasiones la atención hacia la superficie del lenguaje. La secuencia hacia atrás resulta particularmente desafiante para un lector contemporáneo, además, al presentar contextos históricos cada vez más alejados de la actualidad, asignándole un ejercicio de imaginación cada vez más abstracto. 

El argumento está marcado por las muertes de varios personajes, desarrolladas y descritas con particular atención y cuidado, y de hecho, la muerte de Johann Winter, los detalles de su entierro y de su tumba, y la fotografía de esta, cierran la narración en lo que parece un clímax. El punto de atención sobre la inscripción Lejos del ojo, cerca del corazón, preludia una particular forma de conciliación del autor/narrador con el pasado familiar, como rezan las últimas líneas:

Solo ochenta años después, le pedí prestado lo que afinaba desde niño. La voz.

(p. 444)

La cuenta saldada del pasado con el presente, sabe limitarse entonces a la dimensión de la palabra, una dimensión que vimos antes como una cadena de abismos del idioma a causa de la continua migración geográfica, sea de la narración -castellano/polaco/alemán- o de la historia familiar -precisamente el orden contrario: alemán/polaco/castellano. Es aquí donde se ejecuta la síntesis, en el acto de escritura de la narración misma como novela -una obra sintética que presenta una ficción y tiende a una totalidad-, y no como un registro de investigación ancestral, un relato de familia -un proceso real que quedaría inevitablemente trunco al no poder acoger una experiencia de totalidad. La extrañeza lleva al esfuerzo imaginativo de la escritura, traspasado al lector, forzando a este a suspender el juicio sobre la veracidad para concentrarlo en el placer de lectura.    

Este placer de lectura llega a un alto punto al considerar el extremo naturalismo en la presentación de los personales, absolutamente vívidos y reconocibles, sin permitir que ninguno de ellos llegue a insinuarse siquiera como el héroe o el antagonista en los múltiples conflictos. Un lector que tienda a comprender Sobre nosotros callaremos desde su carácter de novela, inevitablemente verá su expectativa dirigida al desvelamiento de un secreto. Y es que si podemos decir que hay un secreto, este sería la conciencia, en todas estas familias que se enlazan, de su destino final, el estar siempre amenazadas por la separación más radical: las relaciones matrimoniales, entre padres e hijos, e incluso entre hermanos, son presentadas con un acento en su dificultad, en su potencial quiebre. Es un mundo en que la familia parece efectivamente limitada a su rol de generación de individuos, que deben asumir el desplazamiento geográfico como destino. Ante la acostumbrada celebración de la reconciliación de la “novela de los ancestros”, Sobre nosotros callaremos es una obra nihilista, que parece demostrar más bien lo inevitable del final de lo familiar. 

Sobre nosotros callaremos da la posibilidad de leerse desde diversos ángulos, y en primerísimo lugar por el extremo placer de su lectura. Hay que apuntar que la musicalidad de la prosa de Winter es de una calidad superior, logrando efectos de deslumbre, que paradojalmente hacen perder a veces la atención sobre el argumento mismo. ¿Representa esto un defecto en una narración que se obliga a sí misma a presentar acciones cada vez más alejadas del potencial compromiso emocional de un lector contemporáneo? No lo creo. 

Ya que es la voz, la palabra, lo que Winter ha deseado poner al centro de este despliegue. Desde la inevitable extrañeza producida por la diversidad de los idiomas, el narrador reconoce al fin su vocación creadora de escritura al fin del libro: su destino de escritor más que de registrador de hechos. Es en este sentido, y solo en este, que Sobre nosotros callaremos es una novela, una Bildungsroman que no se da en el plano de la vida, sino en el despliegue de una Palabra que se revela más poderosa que esta, superior a la misma Historia.  


Carlos Henrickson nació en Santiago el 31 de mayo de 1974. Escritor, traductor y ensayista. Ha publicado, entre otros libros, An Old Blues Songbook (poemas; Santiago: Ed. del Temple, 2006), Esplendor (cuentos; Valparaíso: Narrativa Punto Aparte, 2011), 44 canciones realistas (poemas; Santiago: Pez Espiral, 2015), Lumbre y portazos. Ejercicios de estilo (plaquette de poemas; Valparaíso: Inubicalistas, 2018), Siete pagos (cuentos; Valparaíso: Narrativa Punto Aparte, 2019), La Conquista. Sección I del Libro de La Fundación (poemas; Lyon: Grand Trou, 2020); y como traductor, narrativa, poesía y ensayo de Lev Tolstoy, Marina Tzvetáyeva, Vladimir Mayakovsky, entre otros autores.

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