Fragmentos de Mexico City Blues, de Jack Kerouac

Antonio Cartes

Coro 94 

Pero ahora quiero hablar

de la gente loca que he conocido.

Lo que son las cosas.

        Mi mamá nos llevaba

        a una casa de tres pisos

        en Lakeview Avenue, todavía

        están de pie allí – tendederos

        de ropa cuerdas atravesadas

        por el antejardín –

        pasábamos ahí todo el día

        tirando la talla y copuchando –

– es fácil volverse loco

A veces me vuelvo loco.

No puedo continuar con mi historia,

la escribiré en verso.

                                     Peor

        No hay historia, sólo verso

Pero bueno, a lo que quiero llegar

es que era una cosa muy loca llevarnos allí, ¿no?

Coro 103

Mi padre caminó por la ciudad 

como una sombra

de tinta negra, con su sombrero, cabeceando

entre las extrañas luces de mis sueños.

Porque desde entonces he soñado con Lowell

y la imagen de mi padre

con su sombrero de paja, su periódico en el bolsillo,

licor en el aliento, corte de barbería,

es la imagen del hombre ignorante

apresurándose en llegar a la muerte,

él bien lo sabe. 

        Por hombres como él le llaman valor,

        a una botella, o un vaso de copete,

        Una copita de coraje –

La gente sabe que la niebla no es amistosa –

Salen de los campos y se ponen abrigos

para convertirse en personas de negocios y mueren

todes la misma muerte repugnante

pudiendo haber muerto

        entre colinas de estiércol.

El recuerdo de mi padre

        por el centro de Lowell

        caminando como un corta cartón

        a través de las luces 

está hecho del mismo material vacío

que su cuerpo ahora en la tumba.

Coro 114

Quiero que sepas que todo está bien, 

querido amigo.

Cuando me escribiste la carta

justo te estaba escribiendo una también,

acabo de revisar las fechas,

estuve casi en lo correcto.

Ya no tienes que volver

        a preocuparte

por mis cólicos y ataques

        nunca más

Tampoco tienes que preocuparte 

por la muerte.

Todo lo que haces es lo que te salvará

el tenor angelical más dulce del mundo

tu dulce melodía lamentable

cada nota quejumbrosa,

cada nota llama a la pérdida

        de nuestro Amor y Maestría –

        así, eternizada –

Eres una gran persona

yo me perdí dentro mío

espero que nos encontremos ahí

        también espero encontrar hormiguitas

Coro 149

Sigo enamorándome

               de mi mamá,

De todas las personas a las que pudiese lastimar

– no quiero lastimarla a ella.

Cada vez que la veo

               está más vieja

Pero verla siempre

               me sorprende

Por lo sencilla

y payasa que es,

Por la graciosa forma

               en que aparece

en mis sueños,

lista para ayudarme en lo que sea.

Coro 234

Sagrada poesía. 

        “Todas las cosas están vacías de carácter propio”

        “Si es espacio 

                 es percepción

        deberías saberlo,

                 y si decidiéramos sustituir

        una con la otra, ¿cuál ganaría?”

Un pecador puede ir al cielo

        si le reza a un dios pecador


Francisco Antonio Cartes (San Bernardo, 1998). Estudiante de Licenciatura en lengua y literatura hispánica en la Universidad de Chile. Becario de la Fundación Pablo Neruda durante el año 2019.

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